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Llegada de un bebé a casa.

No hay persona que ante esta nueva situación, permanezca tranquila. Es un gran cambio en la vida, en todos los aspectos: cambia todo, la casa, los hobbies, la relación de pareja. También hay cambios hormonales. En general, los cambios en el entorno afectan a los perros, y especialmente los cambios en las rutinas.

Es necesario ensayar las situaciones que se producirán cuando llegue el bebé para frenar el ímpetu del perro.

Durante el embarazo.

Todos los cambios han de ocurrir de manera gradual y agradable, para evitar asociaciones equivocadas o negativas: el perro podría acabar asociando todos esos cambios bruscos con el bebé.

  • Equilibrar emocionalmente al perro: reducción de estrés y hacer una intervención profunda en conductas aprendidas por el perro que puedan ser preocupantes o peligrosas para el bebé (saltar encima, jugar bruscamente..)
  • Interacción con el perro: inevitablemente el perro recibirá menos atención y seguramente bastante menos por parte de la “mamá”. Debemos decidir quién va a dar la mayor atención al perro y cuánto tiempo se le podrá dedicar, e ir disminuyéndolo gradualmente (nunca reducir a cero)
  • Ubicación del perro y zonas restringidas: Si se quieren restringir zonas de la casa para que el perro no entre en ellas, lo mejor es la utilización de barreras. También se ha de hacer poco a poco.
  • Trabajar la independencia en el perro: cualquier perro que conviva con niños ha de aceptar de manera natural estar encerrado en una habitación. Ha de hacerse poco a poco el enseñarles a estar sólo en una habitación.
  • En casa probablemente se producirán obras, cambios de muebles, pintar habitaciones. Ha de convertirse en una actividad conjunta y agradable para el perro (dejarlo que esté con nosotros mientras lo hacemos, hacer las cosas de manera calmada, dejar que huela e investigue todo lo nuevo que entre en casa)
  • Rutinas: hacer un plan claro y consensuado de cuáles de las rutinas actuales del perro se pueden mantener y cuáles no. Las que se vayan a crear nuevas han de formarse gradualmente.
  • Practicar la llegada a casa: muñeco en brazos, simulando un bebé; Realizar una llegada calmada. También dejar al muñeco en el sofá, entrar con un carrito de bebé. Es necesario ensayar las situaciones que se producirán cuando llegue el bebé para frenar el ímpetu del perro. También es importante que el animal se acostumbre al llanto del bebé: se pueden usar grabaciones, aunque lo ideal es que sea un niño real el que llore. Si el niño comienza a llorar, lo más probable es que el perro nos mire, debemos transmitirle tranquilidad.